FRANCISCO BONNIN, La plenitud de la acuarela

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    Francisco Bonnín Guerín (Santa Cruz de Tenerife, 1874 – Puerto de la Cruz, Tenerife, 1963) es, sin lugar a dudas, la figura señera de la acuarela canaria del siglo XX. Su larga vida, sus naturales  dotes para la expresión y apreciación artísticas, su abundante obra a la acuarela (pues también practicó el óleo con solvencia en los primeros años de su trayectoria pictórica), y su personalidad inquieta, dinámica y extraordinariamente  popular, hacen de su figura, más allá de las modas, los gustos o los afectos, un referente cultural, sustancia de identidad de una visión y una época de Tenerife, de su modo de entender el arte y hasta la vida, como han advertido tanto Alfonso  Trujillo como Carmen  González Cossío, principales estudiosos de su obra.

    Simbolizó Bonnín, no obstante, para los distintos grupos de vanguardia que se produjeron en la isla durante la primera mitad del pasado siglo, un arte que había que combatir, casi lo opuesto de lo que debía ser la emoción artística; sin embargo, ni el crítico Eduardo Westerdahl pudo dejar de reconocer su maestría y su absoluto dominio de la técnica al agua, e incluso lamentar que sus incuestionables  habilidades no ambicionaran una expresión más actual. Pero en este sentido, Bonnín sería siempre fiel a sí mismo.

    La obra de Francisco Bonnín se forja en el realismo español finisecular del siglo XIX, con una  influencia de los acuarelistas anglosajones  que visitan Puerto de la Cruz. Ello marcará su estilo hasta comienzos de los años 30, cuando las controversias estéticas de la  vanguardia y el conocimiento del pintor alemán Bruno Brandt, lo orientan a una expresión más experimental y emocional que, pese a practicarla poco tiempo, dejará huella en el oficio que irá definiendo su estilo característico.

    El registro temático de las acuarelas de Bonnín fue muy amplio, realizando en dicha técnica  desde retratos y escenas costumbristas a bodegones y motivos florales y, desde luego y por encima de todo, lugares.  Bonnín fue esencialmente paisajista, y  será  la isla de Tenerife (si bien Segovia, Gerona y otros sitios donde estuvo o vivió fueron también motivos que inspiraron sus trabajos) y en especial su lugar de vecindad, Puerto de la Cruz, la que protagonizará su obra. La nostalgia de un entorno que se perdía centró la mirada canaria del  Bonnín más testimonial, pues  rincones, patios, casas y caseríos, caminos y calles empedradas, pueblos y paisajes, fueron quedando reflejados en sus primeras  obras; mas,  ya casi extinguido aquel mundo  seguían  siendo  recreados y sublimados en ella. En palabras de Domingo Perez Minik, Bonnin “descubrió un paisaje de la isla que nadie había visto antes. Habían sido vistos otros paisajes pero no el suyo. Se inventó una isla para su personal trabajo, que no le contradecía, pero que en sus más inspirados instantes supuso una creación plástica singular, imprevisible, incalculable.”

    La colección de obras originales de Francisco Bonnín que PINTOMARESarte exhibirá y pondrá a la venta en la sala de exposiciones “Joaquín Amigó”  del  Real Casino de Santa Cruz de Tenerife, constituye un hecho bastante insólito por cuanto presenta una veintena de obras que recorren más de medio siglo de actividad creativa del maestro, ofreciendo una muestra de sus estilos y temas predilectos. Un conjunto que no solo recoge las facetas de su evolución y la diversidad de registros de su sorprendente técnica, a partir de estudios, aguadas y trabajos en distintos formatos, sino que además nos lleva al encuentro de algunos  ejemplos soberbios de su arte singular, imprevisible, incalculable.

    La exposición puede visitarse en la Sala Joaquín Amigó del Real Casino de Tenerife desde el día 20 de marzo de 2014 hasta el 20 de abril del mismo año.
     
    Horario: Lunes a viernes de 11:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:30
    Sábados y domingos de 11:00 a 14:00
     
    Dirección:
    Plaza de La Candelaria, 12, 38002, Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, España.
     
    PINTOMARESarte quiere agradecer su participación a todos cuantos han colaborado en la organización de la exposición “FRANCISCO BONNIN. El esplendor de la acuarela”,  en especial  al Real Casino de Santa Cruz de Tenerife por la favorable acogida de esta muestra, que es también un recordatorio necesario y un pequeño homenaje al gran acuarelista de Canarias.

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